Toledo Patrimonio de la Humanidad
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RESEÑA CULTURAL DEL GRUPO ISRAELÍ AURORA DE FECHA 15 DE NOVIEMBRE DLE 2017 .....

 

José Ignacio Carmona

El municipio español de Toledo, que ya contaba con asentamientos desde la Edad de Bronce, tiene una larga historia de riqueza cultural que destaca como patrimonio de la humanidad. En su seno, las tres civilizaciones religiosas –judía, cristiana-musulmana- que vivieron en constante conflicto entre sí en la península ibérica, encontraron momentos de gracia y de convivencia cuyo legado aún se siente en la ciencia y en la cultura.

José Ignacio Carmona, escritor toledano especializado en simbología, masonería y filosofía de la historia, y presidente de Tarbut Sefarad de su ciudad, nominado premio anual 2017 “Glorioso Mester” por la Asociación Nacional de Empresarios del Turismo y la Cultura, nos brinda un fresco de la mítica ciudad donde logra combinar historia, documentos, restos arqueológicos, leyendas y folklore local, destacando su aporte cultural judío.

El autor nos introduce a lo lejos del tiempo narrando acerca de los primeros asentamientos judíos en España, que también data de la Iberia pre-cristiana, que aparece en textos bíblicos y talmúdicos, hasta darnos un profundo conocimiento sobre el desarrollo de la cultura sefardí a lo largo de los siglos hasta el duro periodo inquisitorial. A lo largo de las páginas del libro se describen decenas de heroicos testimonios de la resistencia de los judíos conversos al cristianismo a borrar su identidad, como así su contribución humanista a la sociedad y su progreso.

La famosa escuela de traductores de Toledo, tuvo lugar en un marco en el que aún la tortura inquisitorial aún no pesaba con su sombra: la tolerancia, la poesía, el libre pensamiento, y la abierta imbricación entre magia y ciencia (de la que la Cábala es un claro documento cultural). La población musulmana, mozárabe (cristianos que vivían bajo dominio musulmán), junto con los judíos traducían textos de filosofía y ciencia del griego, latín y árabe en varias direcciones. Llegaron a traducir también textos de astronomía hindú, astrología persa y geografía alejandrina.

El autor destaca que el suyo es un ensayo que busca restablecer en nuestra contemporaneidad una razón ampliada, en diálogo con las intuiciones provistas por los diferentes esoterismos y gnosis antiguos, restableciendo esa conexión que había entre magia y ciencia experimental en la Toledo medieval. De este modo, el autor propone rescatar la razón contemporánea reducida a ciencia desecada y a instrumento de comprobación empírica, como también del supermercado de ideas espirituales de moda pero infértiles.

SYMBOLOS
Revista internacional de 
Arte - Cultura - Gnosis
 

LA MESA DE SALOMÓN DESCIFRADA: 
HOMENAJE A FEDERICO GONZÁLEZ 

JOSE IGNACIO CARMONA SANCHEZ

 
El reinado de Salomón supuso la edad de oro del pequeño Estado hebreo, un paréntesis de paz y prosperidad en una oscura historia de guerras y cautiverios. La imagen de Salomón toma elementos estereotipados procedentes de Persia y Babilonia, pero termina siendo tributaria del Egipto faraónico, pues las influencias dominantes en el Israel de la época en que se escribieron los libros históricos de la Biblia procedían de los círculos judíos helenizados de Alejandría y otras ciudades egipcias. La elección de Salomón como rey de Israel estuvo precedida de diversas intrigas políticas, pues hubo de deshacerse de otros candidatos como eran AmnónAbsalón y Adonías. Solo a través de la profecía logra realizar su monarquía con sentido religioso. Salomón no solo era el elegido, era ante todo “el Ungido”.

Ya veremos qué importante es después de enfatizar, aclarar con espíritu de síntesis este particular, pues guarda una íntima relación con la mística judía, la exégesis, y la arquitectura sagrada. Dentro del judaísmo se desarrolló una compleja tradición mística alrededor de las interpretaciones esotéricas del carro celestial: la merkavah y los hekhalot. Cualquier otro acercamiento profano tanto a la figura de Salomón como su archifamosa “Mesa”, nos distraerá en infundadas –por profanas– especulaciones, lo que ha dado lugar a una toda una literatura de género.

Los mitos son discursos que recogen hechos transcendentales y básicos de la cosmovisión de un grupo social. Consecuentemente el “mito” de la mesa de Salomón es indisoluble del Templo, y surge de una tramoya que aúna diversas mitologías. Los autores, cabe destacar entre otros a Ricardo de San Víctor (1110-1173) y al jesuita Juan Bautista de Villalpando (1552-1608), al hablar del Templo basan sus descripciones en el libro de los Reyes, en la visión de Ezequiel y en una prefiguración visual de la Jerusalén Celeste. Sin embargo, la interpretación más completa y sofisticada del significado del Templo procede del filósofo judío Filón de Alejandría. En Filón se combina la devota lealtad al judaísmo con un profundo amor a la filosofía griega.

La simbiosis entre textos bíblicos y arquitectura determina que todos los elementos asociados al Templo, incluida la mesa, se sujetan a las concepciones antropométricas de la proporción y al principio Vitrubiano de “la simetría”. La magia, como dice Borges, «es una casualidad distinta», y el Templo de Salomón es el resultado de una compleja red de correspondencias. El Templo prefigura la Creación, y cada elemento guarda correlación con el cosmos.1 Los hebreos dividían el universo en dos partes, de modo que el plano redondo de la tierra con sus mares y continentes servía de diafragma. En la parte superior de este diafragma, el cielo (chamajim) se eleva desde los extremos de la tierra como una gran bóveda. En la parte inferior estaba el abismo representado por las aguas subterráneas.

El cielo, raquia, traducido libremente por la Vulgata como firmamentum, era una bóveda sólida que en Job (XXXVII, 18) es comparada a un espejo de metal.

Los hebreos no tuvieron en uso en su horizonte nada más que cuatro direcciones y jamás distinguieron más que cuatro vientos. Las cuatro direcciones corresponden a nuestros puntos cardinales, y según algunos autores como Antonio Stoppani Salomón sería el autor del Qoheleth, donde se verifica que los hebreos conocían la circulación atmosférica de las aguas, tal como hoy enseñan los libros de meteorología y la física terrestre.

Los eclipses de Sol y de Luna no eran desconocidos para los hebreos, así como eran conocidas las constelaciones de la Osa y de Orión, las Pléyades, cada una con su propio nombre, tal como constatamos más de una vez en el Antiguo Testamento. Gesenius admite la interpretación de mazzaroth como signos zodiacales, rechaza el significado de “corona” traduciendo por “astros premonitorios”, de la raíz nazar (advertir). En el mismo Templo encontramos ingenios astronómicos como la escalera de Acab, líneas horarias de un cuadrante solar. Así pues la alusión que hacen algunas fuentes asimilando la Mesa de Salomón a un Espejo a través del cual pueden observarse los siete cielos, queda justificada por la relación de la Mesa con los misterios celestes y la toma en consideración de la figura de Salomón como astrólogo.

No olvidemos que Salomón, según las escrituras, y no solo la literatura mágica, es profundo conocedor de los secretos celestes. En el cántico de Deborah, que es uno de los más antiguos monumentos de la literatura hebraica, se hace referencia al movimiento diurno de las estrellas y en relación a aquél está el Libro de la Sabiduría (VII, 19) donde aparece Salomón gloriándose de conocer entre otras muchas cosas el concepto astronómico de la previsión de los movimientos celestes, y tal vez el concepto astrológico de las configuraciones recíprocas de los siete planetas.

Siguiendo el ejemplo de anteriores Templos, el de Salomón contaba con tres estancias principales atendiendo a un modelo de gradación del espacio sagrado. En hebreo una cosa es “santa” cuando está separada (del verbo kadosh), por eso el lugar más santo (el Debir) es el más inaccesible. El sanctasanctórum representaba la presencia de Dios, que se comunicaba con los hombres a través del arca de la Alianza. Los dos querubines se relacionan con los nombres de Dios –Iahvé y Elohi–, con sus atributos gemelos de justicia y misericordia. El velo representaba la tierra material; y sus cuatro colores, los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.

Los doce baluartes que rodean el tabernáculo representan a las tribus de Israel, asociadas a su vez estas a un signo del zodíaco, lo mismo que en los cuatro baluartes interiores próximos al lugar más sacrosanto (Debir) figuran el mundo sublunar de los cuatro elementos.

El atuendo del sumo sacerdote también era simbólico. Las dos piedras de ónice de los hombros representan el sol y la luna, y las doce piedras del pectoral, los doce signos del zodíaco. Durante sus oficios en el templo, el sacerdote lucía todos estos símbolos, pero cuando penetraba en el lugar santo solo vestía una túnica de blanco inmaculado.

Respecto a qué entendemos por “mesa de Salomón”, en buena lógica hemos de identificarla con la Mesa de los Panes de la Proposición descrita en Éx. XXV, 23-30.

Josefo nos narra cómo, al igual que el velo del Debir o lugar más santo representaba los cuatro elementos del Universo; el candelabro los siete cuerpos celestiales, las doce obleas de los Panes de la Presencia se relacionan con los signos del zodíaco.

Si nos atenemos en consecuencia a las descripciones que sobre el Templo nos transmiten todas las fuentes relacionándolo con los misterios celestes, entenderemos que al tiempo que una función ritual, los objetos sagrados presentes de la liturgia hebrea cumplen una finalidad “mágica” suplementaria que se relaciona con la Astrología.

Ahora bien: ¿Cuál era la posible funcionalidad de la Mesa de los Panes de la Proposición?

Una vez al año, durante la ceremonia de la expiación, el sumo sacerdote penetraba en el interior del Debir y pronunciaba una fórmula secreta, y lo hacía revestido de un pectoral con propiedades mágicas, engarzado con cuatro piedras que aludían a la tribus de Dan, Efraím, Rubén y Judá. Esta fórmula se conoce como Shem Shemaforahs.

El análisis que sobre la hexalfa, “Sello de Salomón” o “Estrella de David” nos ofrece una de las voces contemporáneas más autorizadas en el campo de la mística y la cábala judía, Mario Satz, nos puede acercar al misterio:

El nombre hebreo del hexágono es meshushé, palabra que contiene doblemente a Moisés –transmisor y codificador de la sabiduría contenida en la Tora– y al nombre hipostático de Dios ha-Shem… Moshé, que la Biblia traduce por “salvado de las aguas”, era el nombre egipcio para los que habían pasado por el bautismo iniciático. Siendo seis el número que encierra el hexágono, tenemos que sus caras totalizan la cifra bíblica del hombre, quien, según el Génesis, aparece al sexto día de la creación.

Sin embargo, no se sostiene, como está recogido uno tras otro en todos los libros contemporáneos que hacen mención a la Mesa de Salomón, relación alguna directa entre Mesa, Debir y ceremonia del nombre, por cuanto, sencillamente, la Mesa de los Panes de la Presencia no estaba en el interior del Santo de los Santos sino en una sala contigua. El porqué se ha llegado a relacionar la Mesa de los Panes con la ceremonia del nombre es debido al profano desconocimiento del significado último de la mística judía en relación al Templo.

La mística judía solo puede ser entendida tomando en consideración los muchos préstamos que toma de culturas limítrofes, toda vez que extrapolando una sabiduría trascendente extra normativa: la egipcia. Solo así entenderemos que la Mesa tiene su propio valor sustantivo independiente de la ceremonia del nombre que sucede en el interior del lugar más santo. Esto es: es un elemento eucarístico de profundo significado esotérico, místico y cabalístico.

Centrémonos pues en qué viene a significar la mesa de Salomón:
El er Ankh o “casa de la vida egipcia”, era mucho más que un templo; era un templo-laboratorio, punto de apoyo y epicentro verbal de la profecía. Esta en el mundo antiguo se resolvía con sentido místico. El pueblo hebreo vivió primero bajo el régimen de la más estricta teocracia. Un jefe como Moisés y su sucesor Josué, son representantes de Dios con el de estatus profeta.

Al igual que en las antiguas culturas, como la hindú, los reyes acudían a los sanyasines o sabios ascetas ambulantes para conocer el destino de los tronos. El descenso topográfico de Jerusalén a Silo, donde antaño tuvo su escuela profética Samuel, señala hasta qué punto la casta de los reyes dependía para su subsistencia de la sanción profética de los videntes sabios.

En los textos de las pirámides se repiten frases sobre el denominado “destino estelar del rey”. El rey debe ser “ungido” y cumplirse sobre él la profecía; y así, mediante esta sanción divina, su persona adquiere una doble condición: es rey y sacerdote. Cuando Samuel vio a Saúl, le dijo Dios: “Ese es el hombre del que te hablé; es él quien reinará sobre mi pueblo…” Así nació la realeza en Israel.

A partir de David se establece el principio dinástico por gracia de Dios. Y es en un himno real (Salmo 109) donde más claramente se especifica que la ceremonia de coronación atiende a un oráculo, por el cual al príncipe se le imponía las insignias reales, que eran el nezer o corona real, y el edut o testimonio y decreto. La semejanza entre los textos ceremoniales de la corte egipcia y la profecía de Natán es calcada.

El llamado “protocolo del rey” de los textos egipcios, se englobaba dentro de una ceremonia de entronización, muy precisa e indispensable. Contenía el nombre del nuevo rey, la entrega del poder, la designación divina y el augurio de perpetuidad del reino. El hecho de que Salomón traslade el arca al Templo, lo que al instante lo convierte en Santuario Real, depósito de las tradiciones sagradas de Israel, y de que en este existiese una columna o podio, junto al cual, o sobre el cual, el rey está en pie durante ocasiones solemnes como la entronización o la renovación de la Alianza, apunta a que es muy probable que la Mesa de los Panes tuviera una función ritual añadida asimilada al aludido protocolo del rey, es decir, que sobre ella (cuyo tablero era un zodíaco, no lo olvidemos) se sancionase la ceremonia de entronización. De ahí su importancia.

Esta tesis viene avalada por el significado simbólico de todas las ceremonias de coronación posteriores, inspiradas inequívocamente en la de los reyes hebreos. Así en la ceremonia de coronación de los reyes franceses durante la misa, en el momento del ofertorio, el rey, entre otros objetos simbólicos, lleva al altar un pan de plata y un pan de oro.

Estas correspondencias simbólicas ya nos las explica Filón de Alejandría al relacionar la piedra, que es el mesías (ungido), con el pan o mana. Correspondencias que vienen marcadas por la asonancia entre Bet-El (la casa de Dios), y Bet-Lehem (casa del pan), donde precisamente nace el Mesías, quien afirma ser el “pan bajado del cielo”. El verbo divino es relacionado según la tradición rabínica y posteriormente por la exegesis cristiana, con la roca del desierto, la piedra de Jacob, la piedra shethiyahy la piedra angular.2

Si atendemos, tal como describen las fuentes, a que la Mesa de los Panes se asimila a un zodíaco, resolveremos que su simbolismo y posible función ritual encaja muy bien con el desarrollo del ritual de coronación, pues en última instancia el rey se convierte él mismo en un cosmocrator cuya función es la de santificar el tiempo mediante la observación del ciclo litúrgico y de las fiestas que corresponden, como se sabe, al movimiento del Sol en el zodíaco.

La Mesa como altar, no es solo una mesa, es una “piedra”. En el fondo del simbolismo de la piedra yace la intuición primordial del alma humana (por eso el Grial también es el corazón). La piedra caída del cielo (lapis exilis) elemento eucarístico asociado a la Mesa de los Panes de la Presencia que ha dado lugar a los distintos griales alcanza su máximo esplendor en la ceremonia de coronación que se celebraba en el Templo de Salomón y posteriormente en todas las cortes reales e imperiales, pues tras finalizar el nuevo rey adquiría un nuevo estatus: el de Ungido y pasaba a gobernar por derecho divino. Era Rey-Sacerdote en la tierra3 siguiendo el orden de Melkisedec.

Resumiendo: Desconozco si los visigodos llegaron a considerar a la Mesa de los Panes de la Presencia más allá de su función eucarística o de su valor crematístico, pero es indudable que todas las ceremonias de coronación posteriores empezando por la suya (liber ordinum) se inspiran en el carácter sagrado de la monarquía hebrea, donde el simbolismo cósmico está en relación con la función regia. Avanzados los siglos el simbolismo de las flores de lis vendrá a sustituir a los signos de los astros y mucha de la escenografía en torno a las monarquías europeas se inspirará en el zodíaco. Cuando el arzobispo tome de encima del altar la gran corona llamada "Corona de Carlomagno”, y los Doce Pares,4 en círculo, la  sostengan sobre la cabeza del rey entenderemos la raíz de muchos mitos griálicos. Sabemos que había seis Pares eclesiásticos y seis Pares laicos, haciendo alusión a la autoridad espiritual y el poder temporal del rey.

Sea como fuere, en la fachada de la catedral de Reims, catedral de la coronación de los reyes de Francia, está esculpida la escena de coronación de David por Samuel y la historia de Salomón. Y el simbolismo eucarístico de consagración del Pan hebreo ligado al de la piedra, mantiene una alambicada interpretación teológica en relación a Jacob, los distintos griales y la santificación del alma. Una herencia que resurgirá más tarde con la reviviscencia de los elementos más ricos del celtismo engarzado en el cristianismo como portador de la tradición primordial.

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NOTAS
1 Más tarde las sinagogas integrarán esta íntima relación, como puede verificarse en un mosaico del siglo IV perteneciente a la sinagoga de Tiberíades, en el que se representa a Helios –el sol– conduciendo un carro celestial y rodeado por los doce signos del zodíaco.
2

Ver René Guénon, cap. XLIII y XLIV de Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, titulados respectivamente “La Piedra Angular” y “Lapsit Exillis”.

3

En el Sefer yesod mora de Ibn Ezra se especifica que:
“el altar de incienso estaba colocado entre la Menorah y la Mesa de los panes, fuera del cortinaje, y el altar era más alto que ellos. Esta desigualdad de niveles sugiere la correlación con los otros dos niveles (Universo y Tierra). De este modo, Menorah y altar se corresponden, respectivamente, con los planetas y luminarias y con la parte habitada de la Tierra en el hemisferio norte. Del tercer elemento, la MESA DE LOS PANES DE LA PRESENCIA (o de Salomón), Saadia el Gaón apunta a que se corresponde con el hombre en el mundo inferior o Tierra.

4

La Institución oficial de los "Pares del Reino" se remonta al siglo XI o XII, pero en realidad es una idea antigua de la herencia germánica, la de los "Hermanos del reino".

 

ARTICULO PUBLICADO POR EL AUTOR ENLA PRESTIGIOSA REVISTA : SYMBOLOS 

http://symbolos.com/n51invierno2016/la_mesa_de_salomon_descifrada.htm?fbclid=IwAR0gEa3_5ZQMXjafMWG1gznJ_AXt49_GD_wOze61HXFCk85Kr6LmLbfyYAg

 

DIATRIBA SOBRE  LA MESA DE SALOMÓN

 

En relación a mis indagaciones sobre el trasunto de LA ARCHIFAMOSA MESA DE SALOMÓN....algo de lo que llevo décadas escribiendo en revistas nacionales e internacionales , de divulgación, de historia,y como no, del ámbito del Simbolismo , Arte y Ensayo como por ejemplo SYMBOLOS...(LA REVISTA DE ARTE, GNOSIS, SIMBOLISMO Y ENSAYO SYMBOLOS ES UNA PUBLICACIÓN MUY EXIGENTE CON LOS AUTORES QUE COLABORAN EN ELLA . LOS ARTÍCULOS SON SOMETIDOS A UN ESCRUTINIO DE ESPECIALISTAS)

A tal respecto he dado infinidad de charlas , entrevistas , incluso auspiciado reportajes de tv...la clave de este objeto no esta en su recorrido histórico , sino que si DESCONOCES LA MÍSTICA JUDÍA Y EL SIMBOLISMO DEL TEMPLO JUDÍO, estas hablando de algo sin conocimiento de causa y perdiéndote en profanas especulaciones ,pues no sabes de que COSA estas hablando cuando aludimos a "una mesa de Salomón.

Afortunadamente en ámbitos muy restringidos y vinculados a la exégesis , el mito comparado , la filosofía perenne y la Cabala , no entran prosaicas interpretaciones con intención comercial. Las escriba quién las escriba.

Una ultima cosa : Es curioso , pero cuando la mayor autoridad académica en el mundo visigodo , el profesor Garcia Moreno publicó su ultimo trabajo sobre los años en que tuvo lugar la invasión árabe, aportando datos ineditos hasta entonces , incorporando fuentes egipcias y otorgando un peso especifico a la etimología de la zona , que acotaba un área comprendida en los montes de Toledo dirección a Mérida, (que yo señale muchísimos años antes como probable itinerario y ocultamiento de un hipotético objeto llamado "Mesa de Salomón") ,algunos debieron repensarse el adjetivo de "esotérico" para mi persona...obviamente yo manejo las mismas fuentes de un historiador o investigador, en ese aspecto las fuentes son las que son ...pero respecto de la Mesa de Salomón hay una necesidad de interdisciplinaridad entre diferentes ramas (historia, simbolismo, mito ,religiones comparadas, etimología, arqueología , filologías árabe y semítica ...) y por si fuera poco debes además de lo anterior acudir a campos no reglados del conocimiento como la Cabala, la Merkaba, el estudio de las corrientes esotéricas tradicionales, y un acceso privilegiado a fuentes , personas,y/o grupos directa o indirectamente involucrados con la búsqueda del objeto...¿complicado verdad?.....no, no es un tema sencillo que admita una única respuesta por mucho que uno se quiera investir del rigor (¿mortis?) que aporta un único campo del conocimiento reglado...

Finalmente tengo que deciros para quienes queráis ampliar información que en mi libro TOLEDO : JUDÍOS, CURIOSIDADES , MITOS Y ENCANTARÍAS , recoge en un amplio capitulo todo lo que tiene que ver con LA MESA DE SALOMÓN

RESTAURANTE ALMA DE TOLEDO SÁBADO 7 DE MAYO A LAS 17:00

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CALENDARIO DE PRESENTACIONES:

 

1º --- 2 mayo COLEGO DE INGENIEROS DE MURCIA a las 19:00h EN COLABORACIÓN CON el  programa de radio " El ultimo peldaño "-Onda Regional de Murcia-

 

2º --- 10 mayo ciudad de León. Encuentro con los clubes de lectura en el marco de la Feria del Libro.

 

3º---  21 mayo ..a las 20:00 en la GLE (Gran Logia de España ). Calle Juan Ramon Jimenez 6 bajo...abierto al publico hasta completar aforo.

 

4º --- 1 de junio en Toledo....en el marco de un congreso nacional sobre la ESPAÑA MAGICA..

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ALGUNOS ENIGMAS LIGADOS AL ORIGEN INCIERTO DE LOS JUDIOS Y LA FIGURA DE MOISES 

 

El biblista alemán Martin Noth sostuvo que las informaciones sobre los primeros tiempos de la existencia de Israel (los relatos de los Patriarcas, el Éxodo y las andanzas por el Sinaí) no fueron compuestas en origen como una epopeya única, sino que eran tradiciones distintas de tribus particulares reunidas en una narración conjunta al servicio de la causa de la unificación política de la población israelí, dispersa y heterogénea. Una cosa es cierta, la situación básica descrita

en la epopeya del Éxodo sobre un grupo de inmigrantes que llegan a Egipto desde Canaán y se asientan en la región fronteriza oriental del delta, está abundantemente verificada por hallazgos arqueológicos y textos históricos. En tiempos de hambruna, tanto los pastores como los agricultores de Canaán marchaban a Egipto para instalarse al este del delta y disfrutar de su fertilidad.

 

Los arqueólogos Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman nos remiten a las famosas pinturas de Beni Hasan en Egipto Medio, fechadas en el siglo IX a. de C., en donde se representa a un grupo de tras jordanos que baja a Egipto con animales y bienes. Otros cananeos pudieron ser llevados por los ejércitos del faraón como prisioneros de guerra tomados en campañas de castigo contra las ciudades estado rebelde de Canaán. Algunos fueron colocados como esclavos para cultivar las tierras de las fincas de propiedad de los templos, pero otros lograron ascender en la escala social y acabaron siendo funcionarios del gobierno, soldados e incluso sacerdotes.  

¿Pero que sabemos a ciencia cierta sobre aquellos sucesos narrados y comentados a partir de fuentes bíblicas?  

Tradicionalmente se nos cuenta cómo los hebreos salieron de la región de Caldea y fueron conducidos por Abraham para tomar posesión en las tierras de Canaán (Palestina). Sin embargo, Moreau de Jonnes habla de cómo de la alianza de colonos egipcios y libios con la raza blanca indígena bajo la tutela de sacerdotes de Amón surge una nueva raza etíope y semítica. Flavio Josefo y Tácito defienden el origen etíope de los hebreos. Josefo y Tácito hablan de una Etiopía asiática dividida en dos regiones; los judíos formarían parte de una confederación de tribus de origen libio que ocuparían la zona septentrional del Cáucaso y serían llamados etíopes occidentales.

 

Los historiadores hebreos hermanos Roger y Messod Sabbat, hacen mención a un pueblo que emigró desde Egipto a Asia Menor, los yahuds (adoradores del faraón), un grupo proscrito que seguía practicando el culto monoteísta en tiempos del faraón Ay y que partió al éxodo para fundar el nuevo reino de Yahuda . Según estos autores, los hebreos serian seguidores monoteístas del faraón Akenatón, el faraón que inició el primer culto monoteísta, y al que incluso llegan a identificar con Abraham . 

 

Habría que situarse en el Egipto politeísta de Amenofis IV (1364- 1347 a. de C.). De repente, este rey contemplativo tras un encuentro con un disco solar 13 rompe con el panteón milenario de dioses egipcio. Amenofis revoluciona el lenguaje, el arte y la teología de la noche a la mañana, adopta un nuevo nombre Akenatón (el servidor de Atón) y traslada la capital desde Tebas a la ciudad que lleva su nombre.

 

El clero de Amón, siempre al acecho, junto con generales como Horemheb, se confabulan para derrocarlo, como así sucede. Akenatón finalmente es derrocado por la casta sacerdotal . A Akenatón le sucede su yerno Smenker, al que remplazaría en el trono Tutankamón, «el faraón niño>>. Cuando el faraón Ay sucede a Tutankamón, que reinó del 1370 al 1352 a. de C., decide expulsar del país a los seguidores de Akenatón hacia Canaán. Estos parten, según los hermanos Sabbat, siguiendo al general egipcio Mose (Ramesu), que después de convertiría en Ramsés I, quien inicia la dinastía XIX.

 

Esta tesis de los hermanos Sabbat coincide en parte con otras hipótesis que nos cuentan como los principales protagonistas de la historia antigua de los hebreos pudieron haber sido miembros de una nueva dinastía de Egipto, y que frases como «la Casa de David» no aluden a un oscuro rey tribal, sino a una gran estirpe real.

 

Más allá de hipótesis y elucubraciones lo que claro a través de la figura de Moisés es la relación que se establece entre la primigenia cultura del pueblo egipcio con las Sagradas Escrituras, testimoniando el traspaso de aquella remota sabiduría hacia el mundo veterotestamentario. Del mismo modo, entre los humanistas como Cesare Ripa estuvo muy extendida la idea de que los manantiales de la sabiduría habían brotado inicialmente en el milenario Egipto, que de allí se haya propalado —y desmembrado, todo hay que decirlo— por el resto del mundo antiguo a través de escogidos mensajeros: 

Muchas son las voces críticas que defienden que Moisés pudo haber sido una invención creada por el sacerdocio judío, por eso, y al igual que con Salomón, hay que considerar a ambos personajes a partir de la tradición .Recordemos que Moisés es el Hosarsiph iniciado en los misterios egipcios. La cita del evangelista san Lucas en los Hechos de los Apóstoles (7, 20) es clara:

 

“En este momento nació Moisés, y fue agradable a Dios. Criado durante tres meses en casa de su padre, fue expuesto y la hija del Faraón lo recogió y lo crio como hijo propio. Moisés fue instruido en todo el saber de los egipcios y era poderoso en palabras y obras.”

 

Manetón asegura que los fugitivos de Egipto recibieron los estatutos y leyes, tanto sagradas como políticas, de un sacerdote de Heliópolis que primero se llamo Orsaif y luego se mudó en el nombre de Mosos.

 

Asociados a la figura de Moisés y los antecedentes del pueblo hebreo encontramos muchos enigmas. Moisés, como dice el filósofo judío André Neher 8, no es el único profeta de su tiempo. También es contemporáneo de Moisés el profeta madianita Balaam. En Madián, Moisés aprendió que más allá de los diez libros sagrados de la religión egipcia relacionados con la magia y la teúrgia, existieron civilizaciones predecesoras que transmitieron sus conocimientos del mismo modo que como lo recogieron los sacerdotes egipcios 7.

 

La hipótesis de los orígenes madianitas de la religión de Moisés podría incluir la de la adopción por parte de Moisés del término madianita de «levi» para el sacerdocio hebreo. Otros Investigadores establecen una relación entre «levi» y el término sacerdotal «laba», que se encuentra en los textos de El-Amarna.La raíz común sería «lb», el león, animal cuyo nombre bajo la forma «ary» se emplea igualmente en los textos de Ras-Shamra. 

 

Estas mismas voces defienden que el culto a Atón, instituido por Akenatón, sobrevivió en el grupo que viajó junto a Moisés. . Curiosamente el famoso Himno de Atón, datado en 1340 a. de C., es casi similar al Salmo 104 del Antiguo Testamento (585 a. de C.) invocado en el año de comienzo del exilio babilónico del pueblo judío.  

 

Bien es cierto que Alrededor del 930, Samaria experimento una fuerte influencia por parte de Egipto; en dicha época fueron escritos los Proverbios de Salomón.No es por tanto raro Constatar como numerosos párrafos y máximas de la Biblia han sido en origen préstamos directos o influencias claras de escritos egipcios, como , entre otros ,las Máximas de Ptahhotep, las Instrucciones a Merikare, las Censuras de un viejo sabio,las Palabras de Ankhu o las Máximas de Any y Amenemope, 

 

Para complicar el tema, existe una desconocida tradición que se sitúa en los tiempos del Éxodo. El registro de esta tradición se encuentra en la obra de Nennius, un monje galés de finales del siglo VIII que, a su vez, recoge otra obra perdida del abad de Bangor County Down de finales del siglo VI. Esta información, cuya fuente más cercana en el tiempo es el Scotichonicon o «Crónica de los escoceses» (1440), trata de la primera historia de la tribu de los «Scoti», un pueblo irlandés que conquistó más tarde la mayor parte de Escocia. Estos Scoti descendían, según la crónica, de Egipto, eran emigrantes dirigidos por Scota, la hija del faraón Akenatón, y su marido el escita Gaythelos, quienes navegando siempre en dirección al oeste finalmente se establecieron en Irlanda.

 

 

 

Hay quienes elucubran con que la hija del faraón habría llevado a Escocia la silla de mármol del trono de su padre, que después se conoció como «Piedra del destino». Mucho tiempo después, la estirpe de los Sinclair, que procedía del enlace de Catherine Saint-Claire con Hugues de Payns, el fundador de los templarios, prosperarían en Escocia,siendo uno de sus descendientes el llamado Guillermo Sinclair, que sería armado caballero y nombrado «guardián de las reliquias sagradas ». El nombre del castillo de los Sinclair es conocido aún hoy en día con el nombre de Rosslyn.

De todo ello y de otros muchos enigmas históricos derivados de fuentes bíblicas y exegéticas, hablo en mi próximo libro, SANTA MARIA DE MELQUE Y EL TESORO DE SALOMON (Editorial Libros del Olivo) .

 

JOSE IGNACIO CARMONA SANCHEZ. Escritor, periodista FreeLancer y Editor. Maestro Mason de la logia Aleph147 experto en simbología. Presidente de Tarbut Sefarad Polan (Toledo) y de PATRIMONIAE; Asociación para el fomento de la cultura sefardí.

 

 

 

 

 

 

 

 

José Ignacio Carmona, participó el pasado 13 de mayo en el programa "Los Misterios nos miran" junto con su nuevo libro, "Santa María Melque y el Tesoro del rey Salomón", un apasionante viaje por Toledo y sus interminables misterios.